martes, 12 de febrero de 2008

Mi Negra trabaja en Brasil


El otro día encontré un artículo, en la revista británica “The Economist”, que me llamó la atención y tenía pendiente publicar algo al respecto, hoy lo hago; me llamó la atención porque el tema que analizan es el de un caso muy similar a la propuesta aquella de la tarjeta “MI Negra” pero, no solo es que me parece un programa mejor enfocado sino que desde hace algún tiempo está funcionando en Brasil y con tan buenos resultados que ya casi se ha convertido en “un modelo” que otros países están dispuestos a seguir, una tendencia que, como bien define la revista, es “un ejemplo de la globalización de las ideas”, una –a mi entender- de las innumerables pero soslayadas ventajas de la temida globalización.

El programa gubernamental se llama “Bolsa Familia” y es una reformulación, aparentemente más exitosa, de un programa similar que fue desarrollado en México; se trata de un esquema de transferencia directa de fondos o subsidio orientado a paliar, en alguna medida, la pobreza en que una gran proporción de brasileños viven, -de 20 a 25% del total de población-; tal como pretenden algunas de las propuestas que hemos oído y visto en Venezuela en los últimos años.

Pero hay diferencias con respecto a los referentes conocidos en Venezuela: la tarjeta “Mi Negra” y las “Misiones”; y es que esa transferencia de fondos que realiza el gobierno brasileño por intermedio de este programa no es automática y gratuita como se suponía iba a ser “Mi Negra”, que se planteaba como una transferencia directa de una parte del ingreso petrolero a la población necesitada, sino que es condicionada pero, atención, no “políticamente” condicionada como es el caso evidente de las “Misiones” sino condicionada a algo más positivo y con visión de largo plazo.

Así funciona, (transcribo y traduzco este fragmento del artículo): “Cuando el ingreso familiar per capita al mes es inferior a los 120 Reales, (68 US$), las madres reciben un subsidio de hasta 95 reales a condición que sus hijos asistan a la escuela y tomen parte en los programas de vacunación del gobierno” y aquí ya hay tres detalles a destacar: Es la madre la que se inscribe y quien recibe el subsidio no el padre y el objetivo de largo alcance queda expuesto: Salud y Educación; dotar a las generaciones futuras de una base mínima sustentable sobre la que alcanzar mejores condiciones de vida y preparación que les permita elevarse, al menos teóricamente, por encima del nivel socioeconómico de sus padres.

Y hay que ver el impacto que el avance en estos dos ámbitos puede tener en el desarrollo de una nación; las cifras de escolaridad EXITOSA -no puramente estadística como las de aquí- y de reducción de la morbilidad y mortalidad infantil están asociadas a las expectativas de desarrollo futuro de cualquier sociedad y tanto la ONU, la UNESCO y la UNICEF tiene material en bruto, DE SOBRA, que sirve para mucho más que para sustentar teóricamente este irrebatible argumento o para justificar políticamente esta meta.

Sigo con la explicación: “La recolección de datos sobre elegibilidad y cumplimiento corren a cargo de las autoridades municipales pero los pagos son realizados por el gobierno federal” y esto es importante, recordemos que Brasil es una República Federativa, al separar el manejo del dinero del manejo de los beneficiarios y al realizar los pagos sin intermediación alguna se están abortando buena parte de las intenciones de manipulación y control político que esta ayuda podría significar “a nivel de la calle”, y más adelante volveré sobre esto; pero primero permítanme terminar con la explicación del funcionamiento de este programa.

Cada beneficiaria recibe una tarjeta de débito la cual es cargada cada mes con los fondos que le correspondan, a menos que por alguna razón no cumpla con los requisitos necesarios, en ese caso, (y después de un par de advertencias), el pago es suspendido. Actualmente cerca de 11 millones de familias, (cerca de un cuarto de la población de Brasil) reciben este beneficio”.

Aquí hay que sacar la cuenta; para abril del año pasado Brasil tenía oficialmente una población de 183.888.941 habitantes; hablar de un cuarto de su población como beneficiarios de este programa es hablar de cerca de 45 millones de personas, es decir, casi el doble de la población de Venezuela, (de alrededor de 26 millones) que, en conjunto, reciben mensualmente cerca de 2.480 millones de dólares bajo la forma de este subsidio... hay que verle la cara a la cifra... y hay que asumir ante su magnitud el interés que obviamente tendrá el gobierno brasileño en que se cumplan las condiciones y, claro está, las metas de semejante INVERSIÓN.

Los resultados, según el artículo, parecen alentadores: Los niveles de escolarización han aumentado en todo el país y en particular en las zonas más deprimidas económicamente como el Noreste del Brasil; también ha tenido su efecto en las cifras de crecimiento económico ayudando a reducir las inequidades al igualar la tasa de crecimiento de muchas de estas zonas pobres con las del resto o con el promedio del país, además al aportar este ingreso extra un cierto nivel holgura, o en todo caso estabilidad, al ingreso familiar los beneficiarios han puesto sus ojos en actividades económicas a su alcance a través de programas de micro créditos que les han permitido establecer sus propios pequeños negocios... Todo está relacionado.

Pero tal como asomaba antes, y así es reseñado en el artículo, a pesar del aparente éxito del programa aún quedan algunas dudas o preocupaciones.

Por un lado, como el dinero se paga directamente de la fuente a la beneficiaria no hay mucho espacio para “fugas” o “fraudes” –que, con seguridad, alguno habrá en cualquier caso- y en buena medida todo se reduce a la precisión de los datos recabados por parte de los gobiernos municipales, tanto en el tema de la elegibilidad como en el tema del cumplimiento de las condiciones. No hay manera de asegurar que en efecto el 100% de los niños “inscritos” en el programa asistan a clases el 100% del tiempo, (aunque algunos consejos municipales reclaman para si semejante proeza), pero si se tiene la certeza que al menos el 70% de ese enorme dispendio si llega a los bolsillos de ese 20% más pobre según datos del Banco Mundial.

También existe el temor que, como la mayoría de los subsidios directos, este programa se convierta en algo permanente y no en un programa temporal que ira reduciendo su escala en la misma medida en que, con el suficiente tiempo, se logren los objetivos de reducir los niveles de pobreza, y no es nada despreciable este temor a la vista de las cifras de dinero que significa este esfuerzo. En este punto la responsabilidad está asociada al empeño de las escuelas y del sistema educativo en general, de ese esfuerzo que les permita avanzar en la creación de modelos educativos verdaderamente adaptados a las necesidad y realidades del país con los que se formen suficiente y adecuadamente esos millones de niños y jóvenes cuya asistencia se ha logrado por el condicionamiento del programa para que efectiva y eventualmente estén en capacidad de dar “un paso” adelante que les permita dejar atrás su pasado de pobreza.

Obvio, el aparato productivo y la economía en general del país debe estar en capacidad de absorber y de brindar oportunidades equitativas a esos millones de jóvenes una vez que salgan del sistema educativo y pretendan incorporarse al mundo laboral y esta pretensión en términos de desarrollo continuo no es poca cosa, pero el plan se ha desarrollado a gran escala desde apenas el año 2003 y es muy pronto para evaluar esas realidades o los resultados efectivos del mismo.

El tercer y último temor que destacan en el artículo es que el sistema les parece a muchos un mecanismo de compra de votos y en buena medida, efectivamente, parece influir en este sentido, especialmente a nivel de gobierno municipal o estadal pero no tanto en términos de gobierno central; en cualquier caso los resultados parecen ser lo suficientemente alentadores como para quitarle peso a este temor pues con esa cantidad de dinero, que a pesar de su magnitud apenas representa un 0.8% del producto nacional, Brasil está en condiciones de recibir un inmenso beneficio de cara al futuro y eso es lo verdaderamente importante. Tal como puntualiza la última frase del artículo, “ojalá pudiera decirse lo mismo de los demás gastos del gobierno”... vaya, ojalá pudiera decirse la mitad sobre los gastos de nuestro “gobierno”...

Para finalizar, tanto las “Misiones” como la bendita tarjeta “Mi Negra” no son más que medidas populistas de muy corto alcance –por su propia naturaleza y propósito- y este proyecto brasileño “Bolsa Familia” no escapa a la sombra de ese nefasto populismo típico de los gobiernos de izquierda, pero queda claro también que el objetivo de este programa es de muy largo alcance, no es un pañito caliente aplicado en temporada de caza... perdón, de elecciones, y no estará demás seguir con atención su desarrollo y resultados, en especial porque, como dije al principio, va a ser puesto en práctica en otros lugares del mundo –Nueva York, Cairo, Europa del Este- por lo que tendremos datos diversos con los que contrastar o verificar su eficiencia, viabilidad y verdaderos alcances.

La cultura de lo inmediato, de la corrupción y de la dependencia son enemigas de este tipo de programas pues limitan y desvirtúan sus posibles logros; deberíamos ir trabajando en su corrección para que en un futuro, una vez desarrollado el siempre doloroso y difícil “know how” del que nos podamos beneficiar, ya estemos en condiciones de aplicar este o algún programa similar con la suficiente formalidad y honestidad para que rinda sus frutos: Un futuro posible para los niños y jóvenes de más bajos recursos.

Saludos.





4 comentarios:

ARCENDO dijo...

Off topic. Gracias de corazón por el premio, pero siento decirte que esto no se acaba aquí, si te pasas por el enlace que te propongo, tendrás que recoger algo que por justicia es tuyo.
http://arcendo.blogspot.com/2008/02/111.html
SALUDOS.

ALEXIS MARRERO dijo...

Te invito a que pases por mi blog allí encontraras un premio para ti en esta dirección
http://alexismarrero03.blogspot.com/2008/02/el-premmio-es-un-buen-
blog-para-martha.html

luis dijo...

First grcias por el premio y por tus palabras, gracias a ello continuo. Y pasate por la pagina equinoxio.org estoy escribiendo ahi en la columna "ciencia y conciencia" principalmente articulos sobre ciencia, divulgativos.
y segundo. veras la situacion de los colegios y liceos en el pais es lamentable y sus consecuencias ya se estan viendo en la universidad, algunos colegas me han dicho que a pesar de la nivelacion que se le da a los que van a entrar a la universidad, muchos aun no saben sacar un cateto sabiendo el angulo. Ya que ahora nadie puede ser raspado y la competencia que existia por ser el mejor ahora no se da, y arriba de todo en los colegios y liceos publicos han bajado la cantidad de horas de matematicas de 6 horas a tres.
No es que se le de menos importacia a las matematicas, es que es un recurso para que las personas aprendan a pensar de manera logica y siguiendo una secuencia.
En le caso de las universidades del partido es peor el asunto, basta que seas ñangar para que apruebes las materias, y si no lo eres, quizas te raspen..
en brasil hacen esa inversion a largo plazo, aqui eso seria un desperdicio de tiempo.
Hay que enpezar por los maestros y profesores a preparlos mejor.
y los que no son piratas son idiotas. hace dos semanas tuve una discusion con una maestra del colegio Cumbres donde estudia una sobrina en quita grado, le pusieron en matematicas un problema de tres variables, x,y y z, en otro problema tenia igual tres variables pero faltaba el valor de una y por lo tanto no se podia sacar(tres ecuaciones y cuatro incognitas) En quinto grado.
No, aqui hay quie enpezar por los maestros, pero desde ya esta generacion o estas generaciones seran un desierto intelectual.
Esa sera la herencia de chavez

PATRICIA dijo...

AMIGO TE DESEO LO MEJOR EN ESTE BELLO DÍA.

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