viernes, 1 de febrero de 2008

El Efecto Gatillo.

Hace muchos años tuve oportunidad de ver y seguir con atención una serie documental de televisión que se llamaba “Conexiones” –hace muuuchos años- la serie, apuesto un par de importantes piezas de mi anatomía, fue producida por la BBC y se transmitía por las tardes en el antiguo Canal 5, puede que ya “Vale TV”...

El primer capítulo de la serie se llamaba “El efecto gatillo”; en ese primer episodio se relataba y se rastreaba hasta su origen el famoso “gran apagón de Nueva York” ocurrido más o menos contemporáneamente con la serie; y se desarrollaba el tema en dos líneas de tiempo, primero “hacía atrás” hasta llegar a la causa del apagón: Un conector que se quemó en una línea de una subestación y que fue produciendo un efecto dominó a lo largo de toda esa línea con el resultado de dejar a buena parte del noreste americano sin energía eléctrica por espacio de varias horas. Después de precisado el origen de la falla, ese “Gatillo” que disparó esa sucesión de eventos, avanzaban en el tiempo explorando el hipotético escenario de cuales habrían sido los efectos y consecuencias de no haber sido posible solucionar el desperfecto.

Un prolongado apagón no es nuevo o poco frecuente en Venezuela o en muchos otros países del continente pero si en la altamente tecnificada Estados Unidos y a los productores de la serie le sirvió de ejemplo para ilustrar al menos dos cosas: en primer lugar la absoluta dependencia de la mayoría de las personas hacia las distintas formas de tecnologías y nuestra absoluta indefensión ante un mundo en el que de repente estas tecnologías dejasen de funcionar y, en segundo lugar, de que manera prácticamente todo en nuestra vida y en el mundo esta “conectado” entre si y en que forma todos los aspectos posibles de nuestra existencia se ven afectados de manera radical si, a través de esa “red” de conexiones, se extienden sin control los efectos de una “causa” aparentemente inocua.

Correcto, ni más ni menos que la famosa mariposa aleteando en Tokio...

En los restantes capítulos de la serie se van trazando los derroteros, a través del tiempo y el espacio, del desarrollo de esa tecnología, a la que hemos quedado sometidos en condición de dependencia, como otra forma de exponer la idea de la íntima interconexión entre absolutamente todo lo que nos rodea y mostrándonos cómo “una cosa” llevó a “la otra”, técnica y tecnológicamente hablando, hasta nuestro presente en el que damos tantas cosas por sentadas y hemos perdido el contacto con lo más rudimentario de la existencia...

Créanme que la serie es fenomenal además de tremendamente ilustrativa pero, ¿a cuenta de qué les vengo hoy con este cuento?

Hoy día en Venezuela hay varios “gatillos” a punto de disparar sus dramáticos efectos sobre nuestras vidas pero hay uno en particular que avanza con mayor velocidad y determinación hacia la detonación: PDVSA.

En las últimas semanas le he dedicado varios post, por ejemplo
este el 19 de Diciembre cuya información completé en este otro del 24 de Enero... ¿cuál es el pujo con PDVSA?

Sencillamente que está a punto de quebrar y de quebrarnos a nosotros con ella, ni más ni menos.

Ya les he relatado, a través de los detalles de una auditoria que se le sigue a sus cuentas, la cuantía de las deudas adquiridas por PDVSA durante el año pasado, sin contar las deudas que suman los compromisos laborales, contractuales y fiscales o los que agrega la deuda acumulada de la Electricidad de Caracas o el proyecto “PDVAL”, para encima tropezarme hoy con esta nota en “
Petrofinanzas” en la que reseñan los “movimientos” de la estatal petrolera para obtener un financiamiento adicional por 10.000 millones de Dólares, (más deuda), ofreciendo a cambio “petróleo a futuro”.

En pocas palabras, los tipos se endeudan aún más para poder pagar deudas previas... y no tienen otro recurso para ofrecer en contraprestación que petróleo que aún no ha sido extraído del suelo venezolano.

Según las cuentas que reporta Petrofinanzas estos 10.000 millones de Dólares representan cerca de 142 millones de barriles de petróleo, (más o menos la producción de 70 días para PDVSA). Evidentemente a los negociadores, prestamistas y demás involucrados les importa muy poco –si es que les importa algo- lo que ello representa para nosotros los venezolanos; a los precios actuales “amarrar” esa cantidad de crudo mientras se ensarta un poquito más a PDVSA es un negocio redondo.

La firma Glencore Europa está más que interesada en ese petróleo y los bancos de inversión como el Credit Suisse y el Royal Bank de Nueva Scotia ya están echando lápiz para calcular los jugosos intereses que van a percibir por la transacción... y mientras tanto nosotros haciendo cola para conseguir alimentos bajo la mirada amenazante de la guardia nacional y sus perros...

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?... TODO.

Tenemos una balanza de pagos negativa, de Venezuela salen más dólares que los que entran; los ingresos de PDVSA representan una muy considerable porción del PIB sin mencionar que representan casi la mitad de los recursos del FONDEN, la estimación de los ingresos de PDVSA influye decisivamente en la formulación y ejecución de los presupuestos nacionales y es claro que PDVSA está en una situación financiera límite y que cualquier distorsión o reducción en el precio del petróleo sería catastrófica para la industria y por ende para nosotros.

La gran fuente –formal- de Dólares para Venezuela es PDVSA, con esos Dólares es que se pagan las importaciones de alimentos y medicinas que hoy ya no se consiguen y las becas y las misiones y todas las demás importaciones y ...otro montón de cosas más... ¿qué va a pasar cuando los ingresos de esos 142 millones de barriles sencillamente “no lleguen” porque ya están comprometidos EN LA CANCELACIÓN DE DEUDAS ANTERIORES?, ¿cuándo vayan pasando lentamente esos 70 días de producción por los cuales Venezuela no recibirá ni medio?...

El Efecto Gatillo...

Se agudizarán aún más todas las tensiones, tanto internas como externas; se agravará el desabastecimiento de alimentos, medicinas, repuestos, etc.; se profundizará la decadencia de nuestra economía; se debilitará aún más el Bolívar F-rágil; se extenderá la ingobernabilidad hasta el último rincón de nuestra tierra y el desamparo y desesperación hasta el más nimio aspecto de nuestra existencia.

La quiebra financiera de la industria no significará su desaparición, PDVSA seguirá existiendo, el petróleo venezolano seguirá abasteciendo las necesidades del mundo industrializado, nuestro crudo seguirá calentándole los traseros a los londinenses y produciendo electricidad en Nicaragua y seguirá proveyendo de divisas “duras” al decadente régimen cubano pero... para nosotros representará la definitiva instalación del horror de Biafra...

Tal como en la serie que les comentaba al principio, nos daremos de bruces con las consecuencias de haber desarrollado está perversa dependencia; con las consecuencias de haber permitido a estos orates el habernos empujado al borde de este precipicio... el habernos permitido a nosotros mismos el desconectarnos durante tanto tiempo de nuestra realidad entretenidos en jueguitos políticos secundarios y descubriremos que tan rudimentaria puede volver a ser nuestra existencia... y no estamos preparados para ello.

¿Profeta del desastre?... ¡PUES ARRÉCHENSE!, pero con los culpables, no conmigo...

Saludos.

ACTUALIZO: En Internet se consigue de todo y la serie "Connections" no es la excepción, efectivamente fue producida por la BBC y fue transmitida por primera vez en 1978, (hace 30 años... cómo pasa el tiempo), fue creada y narrada por el historiador James Burke y pueden ver ese capítulo inicial, "El Efecto Gatillo" aquí. Lo siento, está en inglés.




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