miércoles, 23 de enero de 2008

¿23 de Enero?... Ah si... es hoy...

Que inútil es una carrera si la meta es difusa. Estamos hoy enfrascados en una lucha que nada tiene que envidiar a la que libraron nuestros abuelos a finales de los años 50 del siglo pasado pero, aún con todas las coincidencias que podrían señalarse, hay una gran diferencia: Ellos luchaban por la oportunidad de desarrollar aquello que apenas habían logrado atisbar algunos años antes.

¿Por qué luchamos nosotros?.

Las banderas parecen ser las mismas: “Libertad”, “Democracia”...

Libertad y Democracia son conceptos genéricos, subjetivos; son conceptos “ideales” que nos hablan de la existencia de fuerzas externas a nosotros mismos, fuerzas que entre todos nosotros debemos mantener, así sea en precario equilibrio, para garantizar el hipotético bien de todos... ellos, los abuelos, lucharon bajo esas banderas y el 23 de Enero de 1958 triunfaron, lograron sus objetivos pero... ¿tuvimos democracia?...

Si, pero tuvimos una democracia tan frágil que necesitó de un pacto político para sustentarse mientras se “ponía de pie” y cuyos efectos finalmente sobrepasaron lo coyuntural para convertirse en histórico y consustancial: el Pacto de Punto Fijo. La negación de la necesidad e idoneidad de este pacto sería –de hecho ES- estúpida, sin él no habría sido posible consolidar la incipiente democracia alcanzada, sin él habría sido muy difícil –si no imposible- haber vivido durante tantos años de paz republicana, esa que hoy muchos añoran.

Claro que tuvimos una democracia, ¿cómo no?, pero una democracia con una buena cantidad de defectos y carencias y, aún sabiéndolo, no nos tomamos la molestia de intentar mejorarla, llegamos al punto en que la mayoría de nosotros se desentendió del asunto, una “lavada de manos “ general y transigimos y “delegamos” decisiones cruciales, que afectarían –como de hecho afectaron- nuestras vidas más allá de lo imaginable, sencillamente nos dejamos amansar en las manos de los políticos de oficio... ¿eso es democracia?.

Varias generaciones nos beneficiamos de las múltiples ventajas, bondades y virtudes de esa democracia “choreta” en la que nacimos y crecimos, percibimos sus defectos y aún así, en general, sólo nos limitamos a ponerle calificativos despectivos a nuestros gobernantes, a hacer chistes fáciles sobre sus personas o acciones y a votar cada cinco años en contra de ellos como castigo, sin darnos cuenta que, al final, los sujetos de esos chistes y los que terminaban castigados por nuestra irresponsabilidad política éramos nosotros mismos pues, que duda cabe, ellos eran y son, el reflejo de nosotros mismos... el reflejo de lo que conocimos como democracia.

Esos políticos de oficio eran en gran medida parte de aquellos que lucharon contra el dictador Pérez Jiménez y quienes, lograda la meta, construyeron el modelo democrático que pudieron, sin duda el que mejor se adecuaba a sus necesidades e intereses, afianzándose en lo que inevitablemente se convirtió en una “gerontocracia” que fue secundada y tardíamente, (muy tardíamente), relevada dentro de sus partidos y en sus ambiciones por sus pupilos, no por el pueblo... seamos formales, ¿de verdad deben cargar ellos con toda la culpa?.

Libertad y Democracia... ¿no las tuvimos ya?, ¿qué hicimos con ellas?.

Hoy es 23 de Enero. Hoy, cada quien por su lado –si es que se acordaron- celebra lo que desde su particular punto de vista representa esta fecha en la que teóricamente vio la luz la democracia venezolana... creo que lo más apropiado y conveniente sería “conmemorar” más que simplemente celebrar; conmemorar es celebrar solemnemente un recuerdo y hay que subrayar varias veces lo de “solemne”... y es que en eso se ha convertido nuestra defectuosa democracia: en un recuerdo; la fecha de hoy ha devenido en apenas un hito en el calendario que nos empuja a la rememoración de una película nostálgica y, en cierto modo, es también el doloroso recordatorio del génesis de nuestra culpa colectiva.

No deja de ser apropiado que la fecha que marca el desenlace de aquella película haya quedado tan cerca: 04 de Febrero, apenas 12 días para resumir 50 años de historia... que rápido pasa el tiempo cuando uno no presta atención ¿verdad?.

Así pues, ¿cuál es la meta?, ¿qué hay más allá?; en esta carrera cada quien carga su propia cruz... y para algo nos tiene que servir “tanta madera”.

He escuchado, leído y dicho muchas veces esta frase: “que corta es la memoria del venezolano” y creo que, a la luz de nuestra experiencia, la frase debería ser: “que cortas son las metas del venezolano”; ¿salir del loco?, ¿alcanzar una alcaldía o una gobernación?... caramba, que difícil es motivarnos cuando nuestras metas están tan a la mano.

Hoy es 23 de Enero. Es lugar común pero, es una fecha que nos impone reflexión; “bajar” al loco, lograr las alcaldías, gobernaciones y curules son “pasitos” no metas; las metas empezarán a enfocarse cuando comencemos a dar respuestas a preguntas como ¿qué clase de democracia queremos?, ¿cómo la construiremos?, ¿cuándo empezamos?... hagan la prueba; tomen esta punta del hilo y asómense al laberinto; dense cuenta del esfuerzo que va a exigir de todos nosotros y decidan de una vez, ¿vamos a agotarnos caminando en círculos o vamos a esforzarnos por salir a la luz?

Ciertamente podemos limitarnos a emular el esfuerzo de “nuestros abuelos”: Salimos del dictador, sellamos un pacto político entre los que queden de pie y nos dedicamos a vivir y a votar de vez en cuando, sabemos que eso al menos nos garantiza unas décadas de precaria paz republicana y de democracia “chucuta”... se que muchos se contentarán con eso y se que muchos ESTÁN DESEANDO ESO... pero ¿es eso lo que usted desea?, ¿con eso se conforma?... yo no.

Saludos




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