martes, 19 de junio de 2007

Socialismo del Siglo XXI vs. Sociedad Organizada ( y VI)

6. La Sociedad Organizada.

Dadas las características de nuestra sociedad y su comportamiento histórico, es difícil hablar de una sociedad organizada en Venezuela. La organización social pasa por muchos conceptos cuya revisión es necesaria y urgente y pasa también por la construcción, cuidadosa y exhaustiva, de una estructura que le permita articularse y funcionar, como un todo cohesionado, hacia la consecución de metas colectivas comunes y no hacia la consecución de metas personales cuidadosa y hábilmente “vendidas” como colectivas.

En este artículo, último de esta serie, intentaré abordar cuales son esos conceptos y de que manera pueden articularse en una sólida y versátil estructura colectiva y cuales de ellos han sido intentados ya en el pasado.

Lo primero que hay que mirar puede parecer en extremo obvio aunque, en realidad no lo es... el progreso social, cultural y económico de la sociedad en su conjunto es, o al menos debería ser, la meta colectiva central y hay que entender que las soluciones mágicas, en este tema, sencillamente no existen; hay que comprender de una vez que por muy atractivas y halagüeñas que parezcan las promesas o los supuestos proyectos del mandatario o candidato de turno, sin la activa participación de toda la sociedad en su implementación, sostenimiento y control, sencillamente nunca se harán realidad o, en todo caso, nunca tendrán el alcance prometido o esperado.

Es claro que esta gran meta general no puede ser tratada o manejada como un simple concepto abstracto, ajeno a las realidades o al compromiso de todos los que a la postre se beneficiarán de su consecución y es claro también, que solo puede ser lograda a través de la implementación de esfuerzos en muy diferentes ámbitos, debidamente articulados, como un macro proyecto de nación.

La sociedad organizada solo logrará sus metas de progreso y bienestar colectivo si en verdad es capaz de dotarse a si misma de las herramientas legales, económicas, culturales e institucionales que permitan y sustenten ese desarrollo. Ya mencioné antes de que manera el proceso de descentralización adelantado en Venezuela fracasó y como fue fácilmente desmontado por este gobierno debido la escasa atención, interés y conocimiento que recibió por parte de la población.

La descentralización es un proceso que debe estar orientado al fortalecimiento, formal y efectivo, de las instituciones democráticas, se trata en esencia de limitar el poder del estado frente a los ciudadanos y de dotar a estos con las herramientas necesarias para ejercer un control mas estricto sobre el ejercicio de ese poder.

Va mucho mas lejos que la simple participación ciudadana en procesos electorales regionales, se trata también de la fiscalización y orientación de esos mandatarios elegidos de acuerdo a las necesidades y metas concretas de cada región dentro del proyecto general de la nación; se trata de establecer los mecanismos que garanticen la verdadera separación de poderes implícita en el concepto “Democracia” y de su justa y amplia actuación en todos los niveles de la vida política e institucional del país.

Ya, en un artículo anterior de esta serie, comenté el proceso de destitución de Carlos Andrés Pérez (dirigente del partido AD) y es bueno volver a revisarlo y tenerlo presente: a Pérez, presidente “adeco”, le formuló cargos penales un Fiscal General “adeco”, cargos que fueron revisados y finalmente aprobados por un Tribunal Supremo principalmente “adeco” y cuyas decisiones fueron, rápidamente y sin titubear, aceptadas y aplicadas por la directiva de un Congreso Nacional también, principalmente “adeco”.

Mucho se ha discutido sobre el tema y muchas veces se ha aducido que estos hechos obedecieron a un “pase de factura” contra Pérez, elaborado y ejecutado desde el seno de su propio partido... y esto puede ser verdad pero en el análisis hay que dar un paso más allá: esto no habría sido posible si la, hoy muerta y enterrada, constitución del 61 no hubiese contemplado los mecanismos para realizar ese acto inédito en nuestra historia política; tampoco habría sido posible si no hubiese existido la voluntad política de llevarlo a cabo en la casi totalidad de los partidos que tenían alguna representación o peso en todas las instancias involucradas y ciertamente no habría sido posible sin la presión y participación ciudadana interesada y enfocada en todo este proceso por las razones que fuesen, correctas o erradas, pero si debidamente articuladas en su momento como un “clamor popular”... ¿Ven el gran cuadro?...

La suma de: “voluntad popular” + “voluntad política de los partidos” + “marco legal coherente” + “verdadera independencia de los poderes públicos” dio como resultado la consecución de una meta colectiva: Destituir de su cargo al Presidente Pérez...

Este es, ni más ni menos, el camino que han seguido las sociedades que han logrado prosperar como colectivo, el camino de las sociedades en las que hay metas comunes más elevadas e independientes del contexto social y sus diferencias, de las naciones donde hay seguridad jurídica y fe en las instituciones y donde hay instrumentos e instituciones democráticas que pueden funcionar por encima de los poderes individuales o grupales y nosotros, en Venezuela, probamos la viabilidad de ese camino, al menos, una vez.

La descentralización ha sido desmontada, realmente queda muy poco de lo que se logró alcanzar por el camino que inició la COPRE en el 84 y a la vista de todos está la contundente realidad de la nula independencia de los poderes públicos actualmente en Venezuela; no hay que ser economista para notar la extraordinaria acumulación de recursos que está llevando adelante el estado, apelando incluso, y de manera descarada e indiscriminada, a la confiscación y a la expropiación para lograrlo y en cuya administración o determinación de destino no interviene para nada la sociedad como colectivo interesado pues no faltan los mecanismos legales y paralegales que imposibilitan esta necesaria tarea; y al respecto de esto, tampoco hay que ser un jurista experimentado para, con una lectura atenta, percibir los vacíos y las contradicciones de las legislaciones que se han aprobado en estos últimos años (empezando por la misma constitución del 99) y que solo sirven, como la dolorosa experiencia ha demostrado, para limitar, entorpecer e incluso anular la acción del control colectivo sobre un estado cada vez mas poderoso y omnipresente.

Todo lo cual constriñe y obliga a la sociedad al trance de sumarse a la estructura y organización de ese estado y al esfuerzo por la consecución de las metas definidas y determinadas por... el estado y que serían alcanzadas según los mecanismos diseñados... por ese mismo estado y en las condiciones de participación e hipotético beneficio fijadas por, nuevamente,... el estado... Una gran diferencia ¿verdad?.

La tarea de desmontar esta realidad actual y de transformarla en una verdadera fórmula de convivencia y desarrollo social democrático va a ser en extremo ardua y larga, empezando incluso por los pasos necesarios para, siquiera, iniciar este proceso.

No quiero intentar aquí un lista de todo los puntos y trabajos que tendremos por delante porque la formalidad me obligaría y tendría que abarcar casi todos los aspectos de la vida nacional hasta sus más mínimos detalles.

Creo que en esencia puede señalarse que, en todos y cada uno de los temas, tanto generales como particulares, será mas necesaria que nunca la activa participación ciudadana, de una manera mucho mas organizada y consciente de lo que hasta ahora lo ha hecho.

Muchas veces he escuchado que el principal temor, o al menos uno de ellos, es que al final de este oscuro periodo entremos irremisiblemente en una etapa de retroceso y veamos resurgir formas políticas que sean calcadas a las viejas formas a las que nos acostumbramos, y encontrábamos negativas pero inevitables, hasta aquellas elecciones de 1998 o incluso peor, que vuelvan fortalecidas aprovechando las perniciosas estructuras que este gobierno ha montado. Me parece que quien piense eso ha estado muy distraído estos últimos nueve años...

Para cualquier persona sensata, ¿es en verdad concebible que la gente permita tal cosa?... Vamos a estar claros, en estos últimos años se ha permitido de todo, muchísimo más de lo que se permitió a gobiernos anteriores; pero esta permisividad obedece a razones muy particulares que no necesariamente serán las que se den en el futuro, cuando encaremos la tarea de reconstruir a Venezuela y sus instituciones.

Hemos tenido la experiencia de 40 años de democracia defectuosa pero con instituciones mínimamente independientes y con sistemas y subsistemas mínimamente eficientes; la gran mancha de este dilatado periodo fue principalmente la corrupción, la desidia y la ineficiencia... pero ojo, a todo nivel tanto en la administración pública y como a nivel privado y quien quiera negar esto pretende tapar el Sol con un dedo.

De una forma mas bien bizarra el Sr. Presidente tiene razón en al menos un detalle: Algo está muriendo y algo está naciendo; lo que está muriendo es la forma de hacer política, negocios y vida en este país, lo que está muriendo es la desidia ciudadana y el silencio y la apatía y el conformismo de nosotros, la gente; es el proceso terminal, la muerte de actitudes colectivas tan negativas que no han significado otra cosa mas que la culpable complicidad en la comisión de todos los delitos y en la perpetuación de todos los males de los que tanto nos quejamos.

Lo que está naciendo es una, todavía tambaleante, conciencia de la magnitud de nuestras responsabilidades y deberes como ciudadanos y de la amplitud de nuestros inalienables derechos democráticos, el conocimiento inicial de nuestro verdadero poder y peso como colectivo que hemos empezado a recobrar, unos por medio del apoyo irrestricto e irracional (en muchos casos) al proyecto de país que el Sr. Presidente nos propone y otros, no menos numerosos, en el rechazo irrestricto (y también muchas veces irracional) de ese mismo proyecto y en el medio... en el medio los llamados “Ni-Ni”, un colectivo no menos importante en número y cualidades pero que parece no haber despertado aun a esa conciencia que los demás, desde nuestras respectivas posiciones, hemos redescubierto y a la que no estamos dispuestos a renunciar ni a volver a entregar.

No se trata de quien tiene razón y quien no la tiene, no se trata que los Ni-NI apoyen a uno u otro bando, se trata de reconocer que a pesar de los extremismos y las posiciones radicales de todos también hay puntos de encuentro, hay temas comunes, hay necesidades y esperanzas compartidas y hay, ciertamente, la posibilidad de alcanzar soluciones consensuadas que satisfagan las necesidades de la mayoría y que no han podido siquiera ensayarse por la constante polarización y movilización radical a la que nos tiene sometidos este gobierno en su, en apariencia, interminable campaña de agitación y promoción de desencuentros.

Si se analizan con detenimiento y un mínimo de objetividad se hace evidente que los temores y esperanzas que galvanizan el ánimo y la adhesión de las personas en torno al proyecto del Sr. Presidente son, esencialmente, muy parecidos, si no los mismos, a los del otro bando y que las necesidades reales de seguridad, empleo, salud, educación, vivienda, etc. son esencialmente comunes a todos los que colectivamente formamos parte de ese manido concepto de “pueblo”, incluyendo a los Ni-Ni...

Lo que debemos reconocer de una vez por todas para poder empezar este inmenso trabajo que tenemos por delante es que se trata, fundamentalmente, de temas sociales reales y concretos que no pueden ser abordados, si es que en verdad se está buscando solucionarlos, desde las posiciones políticas asumidas sencillamente porque no son temas políticos.

Intentar semejante empresa en las condiciones actuales, además de ocioso sería estéril, no será posible mientras nos obliguen a hacerlo dentro del estrecho especio al que el gobierno pretende reducir la discusión como tampoco es posible hacerlo bajo el peso de las condiciones que, desde el primer momento, se han intentado imponer a los que adversan el proyecto hegemónico del Sr. Presidente. No será posible intentarlo mientras no comprendamos que esta discusión no pasa por ninguno de los puntos en la agenda del gobierno que, obviamente, intenta por todos los medios mantener las posiciones alcanzadas, ni por los de la agenda de las viejas agrupaciones políticas que, obviamente, intentan recuperar sus cuotas de poder perdidas y torpemente malbaratadas.

¿De que manera se organizará la sociedad para lograr estos objetivos iniciales de llegar a acuerdos sobre las necesidades básicas y el camino a seguir para alcanzarlos?; pues depende de la verdadera voluntad de cada uno de nosotros y ya hay ejemplos suficientes de que tal acuerdo es posible. Muchas comunidades han comprendido definitivamente que para la solución de sus problemas más inmediatos no les queda otro camino que organizarse armónicamente, en condiciones de igualdad y respeto, en el entendido que el trabajo redundará en el beneficio de todos como comunidad; han entendido finalmente que no tiene ningún sentido seguir esperando por la atención y acción de un gobierno que, al estilo de los tan criticados gobiernos pasados, se limita a dar discursos y, en el mejor de los casos, dadivosas migajas que difícilmente llegan a su debido destino, perdiéndose para siempre en la hoy ya definitivamente hipertrofiada maraña de la corrupción.

Comunidades que han asumido el control, como por ejemplo, una en Caracas, que tomó bajo su responsabilidad (como debe ser, por cierto) la limpieza de las quebradas que desde tiempo inmemorial han representado un peligro para sus vidas y bienes en época de lluvias, y que no se han detenido ahí, si no que además de la limpieza han organizado el mantenimiento de las quebradas que limpiaron y la vigilancia y las tareas de concientización de los vecinos para evitar que el trabajo haya sido en vano y que, además del enorme esfuerzo que esto ha significado, han dado, incluso, un paso mas allá diseñando, instalando y activando todo un sistema de vigilancia y de alerta temprana que, al momento de producirse un aumento en el caudal de agua de esas corrientes, que pueda poner en peligro a la comunidad, pueda ser activado advirtiendo a todos del peligro con suficiente antelación como para poner, por lo menos, sus vidas a resguardo...

No creo que nadie se atreva a sugerir que los miembros de la comunidad que acabo de usar como ejemplo, fuesen todos afectos al “proceso” que se han beneficiado de sus ayudas, o todos de la oposición empeñados en poner en evidencia la ineptitud de los organismos gubernamentales incompetentes, tampoco que sean una comunidad de suertudos y originales Ni-Nis que por permanecer ajenos a la política es que pueden darse el lujo de ponerse de acuerdo... esta comunidad logró superar sus diferencias políticas en pro de su propia seguridad, ellos mismos encontraron los mecanismos necesarios para, entre todos, entablar el necesario diálogo e intercambio de ideas y proyectos y para llegar a acuerdos sobre su necesidad inmediata ante la inminencia de la temporada de lluvias y lograron definir, entre todos, las tareas y estrategias necesarias para alcanzar la meta común; que dicho sea de paso, ante el evidente éxito del esfuerzo sientan entre ellos un importante precedente que seguramente rendirá otros frutos en el futuro.

La sociedad organizada, para terminar, es la responsable, en última instancia, de si misma, la organización no solo da fuerza a la sociedad en la defensa de sus derechos o en la lucha por sus necesidades sino que además le permite percibir con claridad las amenazas que se ciernan sobre ella y la que puede articular los mecanismos necesarios para conjurar estas amenazas.

La sociedad organizada tiene en el estado, no un proveedor de limosnas o de soluciones a medias o incluso de problemas, sino un sirviente eficiente en la administración de los recursos, en la solución de los problemas y en la satisfacción de las necesidades del colectivo que, por elección democrática, le encomendó esas tareas y cuanto más amplio y más profundo sea el compromiso de la sociedad para consigo misma mayor será, obligatoriamente, la eficiencia y calidad de este estado a su servicio pues de no serlo este sería irremediablemente destituido y reemplazado...

El punto de atención es mas que evidente al final de esta serie de largos artículos y especialmente en la coyuntura histórica que estamos viviendo: ni el socialismo (real) ni el fascismo (disfrazado de socialismo) conformarán un gobierno que nos permitirá, siquiera, intentar un modelo de organización colectiva con la suficiente libertad y autonomía (poder en pocas palabras) como para controlarlo y dirigirlo efectivamente hacia las metas que como sociedad nos fijemos; solo una verdadera y sólida democracia nos garantiza, como mínimo, la oportunidad de intentarlo y si acaso es verdad que, a pesar de todo, no hemos aprendido absolutamente nada, pienso que a pesar de sus enormes defectos es preferible una democracia defectuosa pero perfectible a cualquier forma de autoritarismo... sea este del color que sea...



1 comentario:

La Flaca Simplona dijo...

Me encantaron todos los análisis sobre el tema. He de confesar que mi vida política (desde que voté la primera vez hasta hoy) comenzó hace 8 años junto con éste gobierno y básicamente no tengo un marco vivencial con el cual hacer comparaciones. He leido mucho de historia, tanto la venezolana como la mundial, para enteder aunque sea un poco la realidad que vivimos. No se si en un pasado las cosas eran así, pero creo que hoy en día se ha dado un renacer de la conciencia política en las personas, especialmente la de los estratos más humildes de la sociedad, que ya internalizan que no sólo tienen derechos sino también deberes con la sociedad. Lástima que ese renacer de la conciencia política no sólo esté marcado por una importante debilidad intelectual que le impide desarrollarse de manera positiva, sino también por la adoración de un lider político que se piensa nos viene a salvar como un mesías. Creo que hasta que no salgamos del circulo vicioso del protagonismo que se le ha dado al Sr. Presidente por parte de sus afectos y de sus opositores (El famoso "uh, ah chávez no se va" o el "chávez vete ya" de la contraparte) y se tome conciencia de que el país no es de uno o de otros, sino de todos, no podremos seguir adelante. Ya hemos visto que los "40 años de puntofijismo", "8 años de revolución", "el imperio" son sólo chivos expiatorios a los que achacarle todos nuestros males, que no son sino hijos de la pobre conciencia de desarrollo colectivo que poseemos. Todos somos culpables (en mayor o menor escala) de estar como estamos.

Podría extenderme más en este desahogo político, pero hasta aquí llego!!

Gracias por visitar mi blog. Aunque tuviese matices tristes, disfrute tu relato. Algún día emprenderé la aventura, de recoger las piezas que componen el rompecabeza de mi vida familiar a ver que imagen refleja.

Saludos!!

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