miércoles, 16 de mayo de 2007

Valores Humanos

“El dolor tallaba la carne de los hombres que habían de transformar la tierra. Había sobrevenido una hora maldita. Ya no era posible estar en paz. En el fondo de las almas se multiplicaban monstruosas florestas de pasiones. Se amaba o se odiaba ciegamente. Se amaba o se odiaba a los republicanos o a los godos, criollos y españoles que servían al rey. Parecía que después de la larga calma de la Colonia fuera el momento de un carnaval de locura.”

Y en verdad así era... y parece que así es...

El autor de este párrafo y del excepcional libro que lo contiene, “Las Lanzas Coloradas”, fue Arturo Uslar Pietri uno de los mas grandes hombres de las letras, la política y la difusión cultural venezolanas, nacido tal día como hoy, 16 de mayo de 1906, en la ciudad de Caracas.

Un hombre cuya historia familiar está inextricablemente unida a la historia de Venezuela pues desde el “primer” Uslar en pisar tierra venezolana se estableció esa relación; me refiero a Johann von Uslar, soldado de origen alemán educado en Inglaterra y quien tras servir en el ejercito inglés al lado de Wellington, decidió en 1819 organizar una expedición con 36 oficiales y cerca de 300 soldados y embarcarse rumbo a Venezuela para colaborar con la lucha independentista. (Prometo escribir un artículo sobre este tema de las legiones extranjeras en la independencia de Venezuela, el material es mas bien escaso pero tremendamente interesante y revelador y una de las fuentes es, precisamente Juan Uslar Pietri, hermano menor de Arturo Uslar Pietri).

La tradición militar de la familia Uslar en Venezuela se prolongó hasta el padre de Arturo Uslar Pietri: el General Arturo Uslar Santamaría y por esta vía es que viene la conexión con la familia de Juan Vicente Gómez en los años juveniles del escritor y los primeros contactos con las realidades políticas de Venezuela. Una realidad histórica que aun en estos términos de casi cotidianidad se tradujo en un conocimiento profundo y de primera mano que quedó expuesto y reflejado en su novela “Oficio de Difuntos” editada por primera vez en 1976.

Con una formación clásica de autodidacta confeso, pues según él mismo expone en la entrevista que le realizó Arráiz Lucca, (“Ajuste de Cuentas”, Colección Ares, Los Libros de El Nacional, 2001) su formación académica formal antes de su entrada en la Universidad Central de Venezuela en 1923 donde estudió Ciencias Políticas, fue muy pobre y fueron las experiencias de la vida, sus incontables viajes y una curiosidad insaciable las que se combinaron para estructurar su formación, de una vastedad increíble tal como se hace obvio en la lecturas de sus novelas, cuentos y ensayos, o a través de la larga serie de programas televisivos “Valores Humanos” o su muy larga relación con los lectores de su columna “Pizarrón” en el Diario El Nacional del que durante un tiempo fue director.

El Párrafo con que comienza este artículo fue extraído, como ya dije, de la novela “Las Lanzas Coloradas”, la primera novela de Uslar, publicada en 1931 e inmediatamente celebrada como “la mejor novela del mes” y que fue escrita, según el autor, en tres meses habiendo sido concebida originalmente como guión cinematográfico, tal vez por eso son tan vívidas las descripciones y tan dramáticamente contundentes las “imágenes” narrativas.

Al momento de la publicación de esta gran novela ya Uslar Pietri se había destacado como cuentista publicando cuentos y relatos breves en muchas revistas, una selección importante de esos primeros cuentos fue reunida en el libro “Barrabás y otros relatos” en 1928, y este primer vehículo de expresión literaria fue una de las grandes pasiones de Uslar y continuó produciendo cuentos y relatos (entre 70 y 80 según sus propias cuentas) que serían integrados en recopilaciones posteriores como por ejemplo “Red” en 1936, “Treinta Hombres y sus Sombras” en 1949 y “Pasos y Pasajeros” en 1966.

Para hacer una relación coherente de la obra de Uslar Pietri es inevitable y necesario hacer una relación de su vida entera, no solo como hombre de letras sino como docente y en especial como político y hombre vinculado a la historia y el ejercicio del poder en Venezuela.

“Las Lanzas Coloradas” fue publicado en España en el período en que Uslar Pietri estaba radicado en París trabajando en un cargo secretarial en la Delegación Diplomática Venezolana cuando contaba apenas 23 años y estaba recién graduado. Un año después de su regreso a Venezuela en 1934 falleció el general Gómez, acontecimiento que sería años mas tarde el hilo conductor de la trama de “Oficio de Difuntos”, y que sería el comienzo de la renovación y la apertura del país iniciada por el “sucesor designado” por Gómez: el general Eleazar López Contreras con quien trabajó como jefe de la Sección de Economía del Ministerio de Hacienda y posteriormente como Director de Política, poco tiempo después fue nombrado director del Instituto de Inmigración y Colonización; esta fue una época de grandes cambios políticos que significaron la ruptura definitiva con el opresivo pasado, cambios que se profundizaron durante el gobierno del sucesor de López Contreras, el General Isaías Medina Angarita. Uslar Pietri, a sus 33 años fue el ministro mas joven al ser designado Ministro de Educación; su primer cargo formal en las esferas decisorias del poder en Venezuela.

Tras su paso por el gabinete de educación, Uslar Pietri fue designado para la Secretaría de la Presidencia en el recién estrenado gobierno del general Medina Angarita; posteriormente ocupó, hasta el momento del golpe de estado que derrocó a Medina en 1945, el cargo de Ministro de Relaciones Interiores desde donde, y lo incluyo como dato anecdótico, impulsó el primer sistema de identificación y cedulación de Venezuela.

Durante estos años de intensa vida política Uslar Pietri no dejó de lado su pasión literaria, ensayística y divulgativa y además de su trabajo como editorialista del diario “Ahora”, fundó la “Revista de Hacienda”, presidió la Asociación de Escritores de Venezuela y dictó la Cátedra de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, que sería con el tiempo el germen de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esa Universidad, en esta época es que colabora con otros destacados autores en la creación de un cuerpo de textos que sería publicado con el título de “Sumario de Economía Venezolana” y promovió la fundación de la Biblioteca Popular Venezolana además de participar en la redacción de la Ley Orgánica de Educación.

Tras el golpe de estado vino el exilio y vive en Canadá y luego en Nueva York donde dicta cátedras en la Universidad de Columbia, era el año 1947 y producto de su experiencia docente durante este período es el libro “Letras y Hombres de Venezuela” de 1948 donde se destaca su perspicaz y avanzada percepción sobre el realismo mágico en nuestra literatura. Es en estos años en que trabaja y publica su novela “El Camino de el Dorado”, relato de la titánica y sangrienta epopeya del “Tirano” Lope de Aguirre por tierras suramericanas.

Uslar regresó a Venezuela en 1950, durante la dictadura de Pérez Jiménez y se incorpora como Profesor de Literatura en la Universidad Central de Venezuela e incursiona en el mundo de la publicidad junto a Carlos Eduardo Frías y Alejo Carpentier además de dirigir el “Papel Literario” de el diario El Nacional. En 1952, poco después de su regreso a Venezuela, inició lo que sería todo un hito en la labor divulgativa de la historia de la televisión venezolana: su programa “Valores Humanos”.

Poco después del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958, Uslar Pietri vuelve a la política siendo elegido en 1959 como Senador Independiente; en 1963, finalizado el mandato del presidente Rómulo Betancourt, funda un partido político con el que participa como candidato a la presidencia en las elecciones que finalmente ganaría Raúl Leoni, junto a su partido participa en la coalición de partidos necesaria para el sostenimiento del gobierno, pero hay diferencias y una vez retirado de la coalición permaneció en el Congreso Nacional, siendo en las elecciones de 1968 su última participación partidista en la vida política venezolana. Ese mismo año y hasta 1974 comienza su trabajo como director del diario El Nacional. En 1975 inició su período como Embajador Delegado Permanente ante la UNESCO, que duraría hasta 1979.

A las novelas ya mencionadas es necesario agregar “Un Retrato en la Geografía” de 1962 y “Estación de Máscaras” de 1964, y entre 1981 y 1990, tras su experiencia en la UNESCO aparecen “La Isla de Robinson” y “La Visita en el Tiempo”, obra que le valió el premio de literatura Príncipe de Asturias en 1990.

No es posible dejar de lado su obra como ensayista: posterior a “Letras y Hombres de Venezuela” publica “De una a otra Venezuela”, donde refleja los males que aquejaban a nuestro país. Luego vendrían "Las Nubes" (1952), "Apuntes para Retratos" (1952) y "Tierra Venezolana" (1953). En 1955 publica "Breve Historia de la Novela Hispanoamericana" y "Pizarrón", un libro donde reúne una serie de artículos de prensa de su columna homónima en El Nacional.

En 1974 publica dos obras: una titulada: "Veinticinco Ensayos" que viene a ser una antología de otros ya publicados en libros anteriores, y la segunda denominada "La Otra América” a la que seguiría en 1975 “El Globo de Colores” donde plasma su particular visión del mundo como viajero incansable; además ve la luz el libro de ensayos sobre pedagogía “Educar Para Venezuela” y la novela “Samuel Robinson”.

Finalmente quiero anotar su producción de obras de teatro, recogidas en 1962 en un volumen con el título de "Teatro" en donde incluye cuatro obras: "El día de Antero Alban", "La Tebaida", "La Fuga de Miranda" y "El dios invisible", a las que hay que agregar “Chuo Gil”, que no figura en este volumen por ser posterior. A Uslar Pietri solo se le conoce un único libro de poesías: "Manos" dedicado a su esposa Isabel Bravo y publicado en 1973.

Alejado de la vida política activa se mantuvo, sin embargo, muy al corriente de los sucesos que durante su larga vida fueron perfilando nuestro presente, participando en los últimos años de su vida en el llamado “grupo de notables” que pretendió dar cierto sentido de dirección a la política nacional durante el tempestuoso período del último gobierno de Carlos Andrés Pérez, su salida del poder y todas las consecuencias que este hecho han significado para Venezuela. No está clara, (pues él desde luego nunca lo aclaró ni justificó), su verdadera participación o conocimiento en todos esos sucesos, pues según sus propias declaraciones a los medios en aquella época se limitó a expresar su opinión y su profunda preocupación por el rumbo que estaba tomando el país y deja para la historia unas declaraciones y opiniones poco halagadoras para con nuestro actual presidente recogidas en la entrevista que ya mencioné concedida a Rafael Arráiz Lucca y publicada el año 2001 en formato de libro.


Arturo Uslar Pietri falleció en Caracas el 26 de Febrero de 2001, a los 95 años de edad, dejando una vasta obra literaria y ensayística que no ha perdido ninguna vigencia por haber tenido siempre la capacidad de avizorar con perspicacia las realidades del mundo y sus caminos... y ciertamente sus destinos. Hoy 16 de mayo de 2007 se cumplen 101 años de su nacimiento y “Al Cesar lo que es del Cesar”, puede que como yo muchos no compartan su particular visión política pero sería del todo estúpido e imperdonable ignorar y no celebrar y agradecer entusiasta y humildemente la inmensa fortuna que tuvimos los venezolanos al contar entre nosotros a este gran hombre y su vasto, profundo y esencial legado cultural.

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