sábado, 25 de agosto de 2007

¿La hora de los Ni-Ni?

Con mucha frecuencia me pregunto y me cuestiono seriamente si tiene sentido el esfuerzo; a veces uno se topa con algunos escritos, opiniones, personas que, aún encaminados por la misma senda que intenta transitar uno y en la misma dirección... pues como que hacen un poco más pesada la carga y uno, inevitablemente, empieza a “mirar para los lados” buscando ayuda.

Ayer leí con atención lo escrito por la
Sra. Jurate Rosales en el más reciente número de la revista “Zeta”; conozco personalmente a la Sra. Rosales aunque con seguridad ella no me recuerde; la conocí “hace muchas vidas” a través de dos de sus hijos: “R” y “S”; y aunque se pueda aducir que por su cargo y trabajo en una de las publicaciones de Rafael Poleo sus escritos puedan estar impregnados de una “radicalidad interesada”, como digo, la conozco personalmente y me consta que es una persona seria y formal, con su vida y con sus ideas, y precisamente, del tema que toca en el escrito al que me refiero, sabe un rato largo... la Sra. Rosales es lituana... vivió lo que describe.

No soy visitante asiduo de “
Noticias 24”; como foro hace mucho tiempo que lo deseché pues no hay manera de mantener una discusión seria “ahí dentro” y mucho menos de mantenerla dentro de los límites del tema que las noticias a discutir proponen así que... pero es, sin embargo, un buen sitio para informarse y mantenerse al día con las noticias cuando uno tiene poco tiempo para revisar con calma las fuentes originales y los múltiples medios, impresos, radiales y televisivos.

También en la página de “Noticias 24” leí ayer la columna que publicó el
Profesor Blanco Muñoz en el diario “El Universal” sobre la reforma constitucional; a él no lo conozco personalmente pero tiene el reconocimiento público de ser también muy formal, además de objetivo y bien informado.

Ambos escritos me dejaron ayer con un sabor amargo y volví a cuestionarme sobre el verdadero valor del esfuerzo que muchos venezolanos, en muy diferentes niveles y escenarios, nos impusimos como tarea necesaria: SER la oposición.

Para sabores amargos prefiero el de un café bien cargado; mientras yo me lo preparaba, mi esposa siguió revisando las noticias en la referida página y me hizo notar que, por un lado, el Gobernador del Estado Miranda afirmaba que “sin Chávez no hay revolución” y por otro lado el periodista Miguel Salazar afirmaba lo contrario y me planteó que en su opinión tal discusión era estúpida y con una media sonrisa cargada de... amargura... me comentó que, a su parecer, las amplias sonrisas de profunda satisfacción de los muchos militares que aplaudían como focas rabiosas, en la Asamblea Nacional el día de la presentación del proyecto de reforma, iban “mucho más allá” de la mera “existencia” de Chávez sobre esta tierra, o como poco, más allá de su existencia como presidente de Venezuela, porque, me decía ella, intuían, entendían, sabían que esa reforma, tarde o temprano, “era para ellos”...

En una de sus más recientes viñetas, Fonseca, con la “voz” de uno de sus personajes olvidados en los “Ranchitos” preguntaba: “¿Bueno, pero qué me ofrece la oposición?”, expresando el argumento de los Ni-Ni y refiriéndose claramente a los “lideres” de oposición o al menos a sus voceros visibles... con todo el respeto que me merece este gran caricaturista venezolano creo que la pregunta es mucho más profunda y delicada, ¿qué nos ofrece el futuro?, además la pregunta, tal como él la plantea nos remite, de manera inevitable, al mismo punto muerto de siempre, al mismo punto muerto que permitió la vagabundería del “Carmonazo”, dando a entender que la solución que puede esperarse de la oposición es “sacar” a Chávez, poner a otro en su sitio (con tal que sea de la oposición) y así largarnos de rumba y que el recién puesto resuelva... esa es nuestra historia y nuestra mala costumbre... que otro resuelva por nosotros.

Por eso Chávez tuvo y tiene chavistas, por eso los Ni-Ni continúan “creciendo” y no terminan de decantarse hacia ninguno de los “lados”, porque para ellos “si, es verdad” Chávez es muy malo pero la oposición “no ofrece nada nuevo”, es decir que si bien Chávez no “resuelve” por su parte la oposición no aporta una opción para “resolver” y por eso también, los que nos embarcamos en la oposición nos hemos dado cabezazo tras cabezazo, porque no hemos sabido pasar de ser “seguidores”, y esto no significa que todos debamos ser “líderes” significa que no hemos sabido ser “controladores” de líderes, no hemos sabido asegurarnos de que las metas y objetivos de todos a los que hemos seguido por este laberinto fuesen exactamente las mismas que las nuestras y no hemos asumido el compromiso de hacerlas cumplir cabalmente hasta sus últimas consecuencias.

No tenemos una bola de cristal que nos muestre el futuro pero si tenemos unas cuantas opciones a la vista:
Tenemos a Chávez reinando.
Tenemos a los militares puliendo espuelas y afilando colmillos a la velocidad de la gula y la ambición.
Tenemos a unos “líderes” de oposición bastante cuestionables dedicados a puntualizaciones menores.
Tenemos la gran incógnita de los Ni-Ni
Tenemos a una oposición que tiende a la radicalización y al agotamiento de la paciencia cuando no al de la resistencia, (la prueba es que la cifra de los Ni-Ni sigue en aumento, están ganando peso).

Necesitamos con urgencia un “plan de trabajo” que nos garantice un piso mínimo sobre el que construir el resto del proyecto, necesitamos evitar que se consolide la monarquía de Chávez y sustituirlo pronto por otro u otros para que no haga más daño, pero también y con la misma urgencia necesitamos crear defensas y recortar la correa a los militares encumbrados y golosos que son un verdadero y gran peligro.

Necesitamos ponernos de acuerdo, con todos sus defectos la Constitución vigente es un marco legal inicial muy válido si somos capaces de someter a nuestra directriz y a su rigor legal real al que le toque sustituir a Chávez, si somos capaces de arrancarle a ese personaje el obligado compromiso de trabajar fundamentalmente en desenmarañar nuestras instituciones para dotarlas de un mínimo de independencia que nos permita dar el siguiente paso, aunque ello implique hacer uso de las mismas artimañas de Chávez para lograr la necesaria e imprescindible recomposición de, al menos, la Asamblea Nacional y el TSJ pues no quedará más remedio, esa serán las herramientas imprescindibles para poder siquiera acercarnos al éxito, pero al mismo tiempo debemos estar muy alertas y evitar otro decreto al estilo del Carmonazo que pretenda resolver todo de un llamativo plumazo y con la excusa de los defectos de la Constitución, caramba, buena o mala, eso es lo que hay y con ella debemos empezar el trabajo.

Pretender hoy ir mucho más allá de este punto puede parecerse demasiado al cuento de la lechera; al que o a los que les toque ese trabajo saben que con toda probabilidad se van a quemar políticamente, por eso nadie quiere asumirlo como debe ser, pero no veo otro camino.

El Profesor Blanco Muñoz nos hace el retrato de nuestra realidad presente, la Sra. Rosales nos pinta el retrato de nuestro futuro inmediato y el amigo Fonseca trae a colación la voz de un importante sector de la sociedad venezolana. Los peligros son mucho mayores de lo que la mayoría se ha detenido a pensar siquiera; los Ni-Ni se quejan de la falta de proyectos de la oposición, pues ya es hora que ellos aporten también algún proyecto, ya basta de excusas, ya basta de esconderse, de pasar agachados, Venezuela también es responsabilidad de ustedes.

Estamos al borde de la hora definitiva, puede que sea la hora de los Ni-Ni... si es que se atreven a ponerse en pie de una vez y a asumir su responsabilidad como Venezolanos en la determinación del futuro de nuestra nación. Ellos son los que están al lado, los que pueden ayudarnos.



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