viernes, 14 de diciembre de 2007

Ley reformada: Tragedia conjurada.

Por mucho que me esforzase no podría transmitirles la cálida sensación de alivio con que me levanté esta mañana; es que, incluso, hasta este amanecer de otoño londinense me pareció sublime y el caótico –y por ello divertidísimo- acto de navidad en la escuela del chamo me pareció digno de Broadway...

¡LA LEY DE ILÍCITOS CAMBIARIOS FUE REFORMADA!

Y ya no sucede aquello que ya no sucede, aquello que se movía en los oscuros arrabales del borde de la ley, aquella cosa que no se puede mencionar so pena de multa de 1.000 Unidades Tributarias, es decir, poco más de 37.000.000,00 Bolívares... si, 37 Millones de Bolívares – no se asusten eso es apenas poco más del 2% de la maleta de Antonini - y que “nunca existió” ahora si es verdad que dejó de existir... ¡Albricias y Hosannas!...

Que tripa pana, esto es mejor que recibir las utilidades completas y a tiempo... ¡QUE GRAN REGALO!...

Ahora si es verdad que se desmontará esa falaz fantasía que nos ha inoculado el imperio a través de las pantallas de Globovisión, se cae redonda la mentira de los desequilibrios macroeconómicos, se van a hacer gárgaras lo economistas mal intencionados que arteramente nos han venido asustando con la temible brecha que se abría bajo nuestros pies –entre éste y aquel-, y se van a hacer puñetas todas las advertencias sobre la debilidad “congénita” del Bolívar Fuerte.

Se acabaron las tonterías de sacar cuentas, se acabaron los negocios turbios de los fascistas pitiyanquis mañosos, ahora las cosas si van a valer lo que dice el gobierno y no lo que cuestan y los comerciantes podrán mostrar orgullosos su cartelito de “boy scouts” al lado de las gigantografías que los denuncian en mora con el seguro social, con los trabajadores, con el SENIAT y con la señora de los cafés...

Se acabó esa mala costumbre de esconder en que diablos uno gasta sus reales, se acabó la reserva y la discreción de los estados de cuenta de las tarjetas de crédito, ahora hay que airearlos con sumisión y temblorosa sonrisa ante las narices de algún funcionario.

El PIB se va a disparar, entre otras cosas porque ahora “el fondo del pozo” está más cerca, no tan distante como nos decían los innombrables y pronto podremos saltar o rebotar o despanzurrarnos al estrellarnos y así llenarlo poco a poco para que todos, o alguno o el simple recuerdo pueda salir de él...

También va a crecer el PIB empujado por la floreciente industria de los “sambenitos” y los puntiagudos capirotes con que tendremos que vestirnos aquellos a los que nos traicione el subconsciente y creamos que esas migajas que graciosamente nos concede CADIVI en realidad nos pertenecen, (porque bien que las pagamos) y podemos destinarlas a lo que mejor nos parezca en vez de usarlo en lo que nos ordenaron... perdón, concedieron –sonrisas y reverencias–

La reforma de esta ley es tan cojonudamente buena que sólo una ridícula y minúscula minoría se ha quejado y además ni siquiera son venezolanos, ¿con que derecho se quejan los avestruces?

El punto que sostienen es que, como este milagro jurídico-revolucionario obliga a que 26 millones de venezolanos enterremos la cabeza para evadir la realidad... no queda espacio para las cabezas de ellas... ¡AJA! ¿Y...? ¿Acaso vamos a permitir que un puñadito de plumíferos fascistas nos jodan la fiesta?... ¡A VOLAR!... (¿Así?...¿Lo hice bien?... sonrisas y reverencias...)

Saludos.





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